ES MÁS LO QUE NOS UNE QUE LO QUE NOS SEPARA

La segunda activación se desarrolló en Quibdó, Chocó, del 16 al 19 de marzo. Con la participación de 100 voluntarios de empresas, comunidad y aliados, se transformó la vida de una de las poblaciones con mayores necesidades del país.

Contexto territorial

El barrio Bahía Solano es una pequeña comunidad ubicada en la orilla occidental del Río Atrato. Esta comunidad consta de 201 viviendas y 768 habitantes en su mayoría afros, y cuenta con una presencia importante de indígenas Embera. Este barrio fue escenario directo de la guerra, siendo el lugar por donde las FARC realizaron sus últimas incursiones armadas en Quibdó.

En una ciudad con graves problemas de inclusión, este barrio no se percibe como propio de la ciudad a pesar de su preponderancia paisajística. El barrio carece de servicios básicos, zonas deportivas y su infraestructura escolar y de salud es precaria y se encuentra en mal estado.

El barrio Bahía Solano es uno de los barrios con mayor índice de vulnerabilidad social y necesidades básicas insatisfechas de Quibdó. Al igual que en Chaparral el vínculo para hacer la activación se hizo por medio de las organizaciones sociales de base que conocen y viven en el territorio. En este caso, se contactó a la Junta de Acción Comunal para construir un diagnóstico de necesidades que permitiera un trabajo eficaz por parte de los voluntarios.

Según la Junta de Acción Comunal, las problemáticas principales eran:

 

  • Infraestructuras en mal estado.
  • Ausencia de acueducto y sistemas de agua y saneamiento en lugares públicos tales como: la escuela, el punto de atención médica y el local comunitario.
  • Ausencia de zonas deportivas y de esparcimiento para jóvenes.
  • Exclusión y desarraigo social.

 

Para los líderes de la comunidad la esperanza está en el futuro y sobre todo en los niños (hay 113 menores de 5 años y 178 entre 5 y 15 años), Por eso ellos fueron el foco de la activación.

Vamos Choco
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