DESCUBRIR QUE PODEMOS ESTAR MEJOR.

La cuarta activación fue en Santa Marta, Magdalena, del 17 al 20 de agosto. Con la participación de 270 voluntarios de empresas, comunidad, Ejército Nacional y personas en proceso de reintegración, que trabajaron hombro a hombro en el asentamiento Arhuaco, Katanzama.

Contexto territorial

En el resguardo indígena Katanzama, ubicado en el norte de Santa Marta, habitan indígenas Arhuacos cuya principal actividad económica es el cultivo de café y cacao. La comunidad indígena posee una cosmovisión centrada en el cuidado del medio ambiente y un orden interno muy sólido liderado por los “Mamos”, quienes tienen la autoridad espiritual, preservan los conocimientos sobre medicina tradicional, median en las relaciones interpersonales y orientan las decisiones de la comunidad.

Los Arhuacos han sido reconocidos por su liderazgo en organizaciones indígenas regionales y nacionales, y han logrado recuperar algunos de sus territorios, acceder a los servicios de las entidades estatales y sacar adelante proyectos productivos y de infraestructura muy importantes.

Además, los Arhuacos han sido protagonistas en las organizaciones indígenas regionales y nacionales y han logrado recuperar algunos de sus territorios, acceder a los servicios de las entidades estatales y sacar adelante proyectos productivos y de infraestructura muy importantes.

Sin embargo, han sido afectados por las distintas violencias padecidas por el país y por diferentes fenómenos como el cultivo y la producción de estupefacientes. Su territorio fue escenario de la bonaza marimbera, el boom de la coca y los peores episodios de confrontación entre las guerrillas de izquierda y los grupos paramilitares.

Sin embargo, los Arhuacos han sido afectados por los fenómenos de violencia del país: su territorio fue escenario de la bonaza marimbera, el boom de la coca y los peores episodios de confrontación entre guerrillas de izquierda y grupos paramilitares.

Uno de los logros más significativos de los Arhuacos, en los últimos años, fue la recuperación del acceso al mar, en una franja de tierra en la zona rural de Santa Marta, rumbo al municipio de Palomino. Allí hoy estudian 70 niños de la comunidad quienes conviven con Mamo Camilo y sus familias en un pequeño conjunto de casas Arhuacas al lado de la playa.

Katanzama, como se llama el caserío, no sólo es un símbolo de resistencia sino la semilla de un gran proyecto educativo: el Centro del Pensamiento Arhuaco.

La comunidad decidió que Katanzama será el centro de formación de los futuros Mamos y el lugar de encuentro con las demás culturas, que hoy visitan a los indígenas de la Sierra de Santa Marta desde todos los rincones del mundo.

Vamos Magdalena
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